Se nos acaba el año y eso que parece que empezó hace dos días.

Las mañanas de verano fueron ayer, tenemos un pie en las vacaciones de Navidad y ahora, más que en cualquier otro momento del año, apetece hacer balance y pensar en el futuro.

Empecé este 2019 que colea con toda la ilusión y las esperanzas puestas. No en vano el 9 es mi número mágico, mi número favorito. Hice todos los propósitos habidos y por haber: voy a despegar en lo profesional, voy a publicar mi primera novela, voy a hacer ejercicio físico y a comer mejor, voy a ser más ordenada.

¿Y si te digo que no he cumplido nada de lo que me propuse? ¿Te suena el cuento?

Por no cumplir no he cumplido ni con el número de libros que quería leer este año ni con el número de horas que quería pasar al aire libre ni con el número de euros que necesitaba para que en casa no tuviéramos que hacer malabares.

Con todo creo que ha sido un año de avanzar en esas direcciones. Un año de aprendizajes, momentos y cariños que han hecho que la balanza no sea negativa.

Cariño y aprendizaje en lo profesional. En Two Tale Tellers, el proyecto que he empezado con mi pareja, que aún no tiene ni medio año de vida, pero al que queremos llevar tan alto como podamos. Nunca pensé en mí ofreciendo conocimiento de valor a los demás, pero esta experiencia está haciendo que me de cuenta de que soy capaz de hacerlo. Mi autoestima está subiendo y aunque los materiales y cursos tienen mucho trabajo detrás el balance final es que siempre merece la pena hacerlos.

Cariño, aprendizaje, compañeras y compañeros en la literatura y en la música. Este año he decidido formarme como novelista y no solo para no perderme al escribir, si no para sentirme más segura conmigo misma, con mi propio valor como escritora. Juro que no he conocido a nadie más insegura que yo sobre sus propias capacidades y este año he acabado muy harta de esto mismo. Encontrar a otras mujeres con mis inquietudes, hablar con ellas, compartir conocimientos y risas, ha sido un empujón y un subidón. Espero seguir en contacto con ellas este 2020. Y mis compañeros de música, siempre grandes, siempre ahí. Son los mejores. Este año además hemos conocido a otros grupos con los que hemos tejido una especie de red musical que hace todo esto mucho mejor. La música amateur es una inspiración constante para mí, un descanso, un recreo. Y también espero poder seguir disfrutándola este año que viene.

Cariño, aprendizaje y cambio de chip en cuanto a mi cuerpo. ¿Cuándo fue la última vez que te miraste al espejo y te dijiste a ti misma que eras preciosa? ¿Cuándo dormiste una noche del tirón? ¿Y sentir tu cuerpo ágil, oxigenado, sin dolores musculares? Si me preguntas a mí, yo no sé decírtelo. Y también me he hartado de esto. Este año he sido consciente de lo poquito que hago por mí misma en ese sentido y de lo que debería cambiar. De la energía que debería emplear, de la energía que debería conseguir, para poder cambiar la situación. Es difícil cambiar de hábitos, ¿verdad?, incluso cuando sabes que te hacen daño. Pero para el próximo 2020, sin ponerme metas específicas, quiero avanzar en eso. En estar mejor, en sentirme mejor, en verme mejor.

Cambio de chip en mi mente. Como ves he repetido mucho la palabra cariño en este escrito y es que una de las cosas más importantes que he aprendido este año es a poner el cariño por encima de lo demás. A llevar el amor como bandera de supervivencia, como manifiesto, como guía en la vida. Porque ningún otro camino te lleva al lugar correcto con el acierto y la sabiduría con que lo hace el del corazón. Me repele la gente que vive en la ironía y el cinismo. También la que no respeta los tiempos de los demás. También la que impone. ¿Quizás es que me estoy haciendo mayor? En 2020 cambiaré de década, iré a por el 40, y estoy harta de muchas cosas. Así que para este año que empieza solo espero tener el acierto y la energía para empezar a cambiarlas.

Mucho amor en mi casa. Porque esta casa en la que hemos vivido de alquiler durante los últimos diez años ha pasado a ser nuestra (bueno, de momento del banco. Dentro de unas décadas espero que nuestra) y en ella cada día hay más amor. Y yo no puedo estar más agradecida al universo por este enorme regalo de la vida.

Como ves me da respeto hablar de lo que quiero que 2020 traiga. No me atrevo a decir nada concreto, como hice el año pasado. Más salud para todos, más paz, más espacio. La publicación de mi primera novela, quizás. La afianzación de Two Tale Tellers. Más lazos con personas que merecen la pena. Más lecturas de las que alimentan el alma. Un viaje. Muchas risas. Música, canciones, rock ‘n roll. Y más sueños nuevos que vengan a reemplazar los que, seguro, van a cumplirse.

¿Qué le pides tú a tu vida para este 2020?

Pídele algo, es importante que lo hagas. Ya sabes que si no lo pides tú otros lo pedirán por ti. Y eso sí que no debemos permitirlo. La vida que hemos de vivir, los sueños por los que hemos de luchar, que sean siempre nuestros.

Nos seguimos leyendo en 2020.

Gracias por estar.

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