Hace días que te hablo en redes de «Pequeños cuentos fantásticos», el siguiente libro de cuentos que quiero autopublicar, pero todavía no te he explicado de qué va exactamente este proyecto y ya es hora de que lo haga.

Qué es y qué no es «Pequeños cuentos fantásticos»

«Pequeños cuentos fantásticos» es:

  1. En la raíz, mi manera personal, como madre y escritora, de hablar con mi hijo de las aventuras y desventuras de hacerse mayor.
  2. Un punto de partida para que adultos y niños hablen de temas que les preocupan, como morderse las uñas, hacerse pis encima por falta de atención, la imposibilidad de estar cinco minutos sentado mientras se come o qué hacer si otros niños les pegan en el patio.
  3. Es por tanto un libro de cuentos para que los adultos lean a los niños.
  4. Un compendio de historias cortas, de entre uno y dos folios cada una, pensadas en su redacción para ser leídas en voz alta y escuchadas con facilidad por un niño.
  5. Un libro orientado a pequeños a partir de 3-4 años, dependiendo del niño.
  6. Una introducción a la fantasía a través de los protagonistas de las historias, también de corta edad, de los cuentos. Sirenas, hadas, guerreras, gigantes, magos o brujas, se pasean por entre las páginas del libro.

NO es:

  1. Un libro de autoayuda para niños. (¿No sabes lo que son? Te aconsejo el artículo de Sílvia Broome, «¿Necesitan los niños libros de autoayuda?», con el que estoy totalmente de acuerdo.)
  2. Un álbum ilustrado. (Tiene un pequeño «bestiario» ilustrado por el gran Raúl Gil, pero las páginas no están, en su mayoría, ilustradas)
  3. Un texto basado en alguna corriente o estudio psicológico.
  4. Un libro de cuentos para dormir. (Aunque pueden leerse antes de ir a la cama)
  5. Un manual sobre cómo contar cuentos. (Aunque explico mi experiencia contándole los cuentos a mi hijo y lo que me ayudó a captar su atención. Si de verdad quieres aprender a ser cuenta cuentos visita a Beatriz Montero, una profesional del tema. )
  6. Una guía o manual con consejos o pautas sobre cómo educar a los niños.

(Si tienes alguna duda sobre qué es o no es este libro déjamela en los comentarios. Con gusto la responderé y añadiré a este listado 🙂 )

Cómo surgió la idea

Cuando mi hijo tenía tres años nos pidió por primera vez que le contáramos un cuento para irse a dormir. Empezamos por lo que teníamos a mano: cuentos populares, Disney, textos sacados de internet... Pero pronto nos dimos cuenta de que aquello no era suficiente para él y entonces empezamos a leerle los cuentos del inmenso Gianni Rodari.

Aquellos textos fueron un gran descubrimiento, una revelación, tanto para él como para nosotros (nunca había oído a mi hijo reírse tanto con un cuento como cuando su padre le leyó la versión de la Caperucita roja de este autor). Yo ya había leído algún cuento de Rodari y también su «Gramática de la fantasía», pero nunca había tenido una inmersión en su mundo como la que supuso leerlo cada noche y, sinceramente, me enamoré de las letras de este hombre.Quizás fuera eso lo que me empujó, lo que me sirvió de guía definitiva, cuando una noche en que mi hijo se estaba mordiendo las uñas le solté de manera inconsciente:

«–No te muerdas las uñas o te pasará como a Rolf, el topo. ¿Quieres que te cuente qué le pasó a él por morderse las uñas?».

Hasta ese mismo instante Rolf, el topo, nunca había existido en mi imaginación. ¡No sabía nada de ese animal y le estaba diciendo a mi hijo que conocía una historia sobre él que podría interesarle! Ni jugando a las cartas me he marcado nunca un farol tan salvaje como ese. Mi hijo, que no lo sospechó porque ya conoce a su madre y sabe que es muy cuentera, me animó a que le explicara aquella historia de Rolf que decía conocer, la del topo que se mordía las uñas, y yo, que soy bastante de lanzarme al vacío, inventé sobre la marcha el primero de las decenas de cuentos que le contaría a partir de entonces.

Ahora que he reunido los primeros veinte he pensado que, al tratarse de cuentos surgidos de situaciones concretas que viví y vivo con mi hijo, sería interesante hacer una breve introducción a cada cuento, una especie de prólogo solo para lectura de los adultos, explicando el contexto y los motivos por los que se creó.

La escritura y la narración

Los siguientes temas para los cuentos que estaban por venir llegaron igual de espontáneamente que el primero: hacerse pis encima porque se está muy concentrado jugando, pagar el mal humor con otras personas, animarse a jugar con niños más pequeños o compartir los juguetes fueron algunos de ellos. Todos éstos los escribí antes de explicárselos y empecé a darme cuenta de qué funcionaba y qué no en cada historia. Si al acabarla mi hijo sabía decirme de qué trataba, había sido un éxito.

Después de estas lecturas hice algunos cambios motivados por sus comentarios. Acorté los cuentos, borré frases, escribí de manera más clara otras, añadí acciones de los personajes que él no comprendía que no hubieran hecho. Mi hijo fue mi primer lector cero y gracias a las conversaciones que tuvimos tras la lectura de los cuentos no solo tratamos el tema principal de manera distendida, sin culpabilizar ni reñir, si no que pude pulir la escritura y la narración un poco más.

Los cuentos están escritos pues en un ritmo que quiere facilitar la narración oral y la comprensión de los pequeños que los escuchen. Un ritmo que cada lector adulto adecuará a su manera de narrar y que podrá enriquecer (de hecho, sería genial que así lo hiciera) con tantos gestos, exclamaciones, imitaciones, cambios de voz, muñecos, canciones, ruidito, disfraces y técnicas varias para mantener la atención del niño como quiera. Porque lo importante no es en sí la historia si no cómo es contada, cómo llega y el diálogo que surge de ella.

Las preciosas ilustraciones de Raúl Gil

Como mi hijo no conocía a muchos de los personajes protagonistas, acabé por empezar la sesión de lectura del cuento con una introducción sobre qué clase de criatura fantástica conoceríamos aquella noche. La ilustraba con fotografías y dibujos que encontraba en internet y le enseñaba en mi teléfono móvil y así mi niño tenía un contexto mayor.

Cuando pensé en recopilar los veinte primeros cuentos en un libro, me di cuenta de que era importante incluir ese apartado previo, ilustrado, por si algún adulto se veía en la misma necesidad que yo. Por suerte tenía cerca a Raúl Gil, mi compañero de vida e ilustrador de gran talento, que siempre me acompaña en mis locuras y me ayudó a completar un «bestiario» de quince personajes con sus descripciones básicas.

Creo sinceramente que esta es una de las partes más bonitas e importantes del libro y que, solo por ella, ya merecerá la pena hacerlo. Aquí tienes una pequeña muestra de las ilustraciones que está preparando y que podrás encontrar en el libro de cuentos. ¡Preciosas!

Presente y futuro de «Pequeños cuentos fantásticos»

A día de hoy aun falta un poco para que «Pequeños cuentos fantásticos» vea la luz, pero espero, deseo e intentaré, que lo haga antes de que se acabe el año. Por dos razones: la primera porque quiero compartir ya este proyecto que tanto tiene de mí, de mi vida y mi certeza de que la literatura sirve para sanar, conectar, hablar y mil otras cosas maravillosas a parte de «pasar un buen rato» o «aprender algo». La segunda porque hay otros proyectos en cola, algunos de ellos también de narrativa infantil, en los que también estoy deseando poner mi energía y atención.

Mi intención es publicar el recopilatorio tanto en digital como en papel en la plataforma Amazonen la que ya publiqué a principios de año otro recopilatorio de cuentos románticos y eróticos. Eso quiere decir dos cosas: la primera, que el precio de venta estará bastante bien y la segunda que yo controlaré el proceso de publicación por lo que espero realmente cumplir mi previsión de publicación.

Tengo unas ganas locas de tener en mis manos este libro y releérselo entero a mi hijo. Pero también de que puedas leerlo, te animes a leérselo a tus niños y me cuentes qué tal ha ido. ¿Te gustaría? Anda, contéstame en los comentarios.

¡Hasta ahora!

Créditos:

Todas las ilustraciones pertenecen a Raúl Gil (https://raul-gil.com/), quien posee todos los derechos, y han sido creadas para el libro de cuentos «Pequeños cuentos fantásticos». 

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